Huisichi es un poblado que entre otras cosas, no aparece listado en el mapa de google maps mientras que las búsquedas en Internet son algo limitadas, su localización es basicamente a unos 3 km entroncando terracería de una carretera federal y su letrero de señalamiento está hecho de cartón y plumón negro
Read the full story »Las nubes deslizan perezosas su imagen sobre la superficie del estanque. El cielo, al fondo del agua, azulea como una promesa. Los árboles alfombran la piel del monte. El estanque no es muy profundo, pero la piedra que el hombre ata a su tobillo garantiza que no saldrá a flote. El sueño de la vida sigue en calma. Incluso el gato que ha seguido al hombre para acompañarlo en la realización de su último acto dormita en paz bajo la sombra de una palma.
El hombre se siente fuera del sueño, ya no hay para él razones para seguir, el presente se le ha vaciado.
Se sienta en la piedra que ha de mantenerlo hundido. Lentamente, haciéndolo bien, se ata las manos al cuello, de modo que si quiere estirar los brazos se ahorca. No hay violencia en sus actos ni en el ambiente, tampoco en sus pensamientos, va a lanzarse al estanque y se ahogará ahí, punto. Ni siquiera es una certeza suya, es algo que pertenece al sueño, a esa atmósfera de tranquilidad y seguridad que lo rodea, como las nubes atravesando el cielo en la superficie del agua. Un sueño que no promete nada, en el que se puede saber que uno es parte de algo. Ser parte de este sueño le da a uno el derecho a realizar todos sus impulsos, a materializar todas sus ideas, a ir en pos de todos sus deseos. Sin embargo, el hombre no tiene impulsos que seguir ni deseos que realizar, por eso ha salido del sueño y solo en la muerte ve algún sentido. Su individualidad ya no le sirve pues no tiene ya la iniciativa de transformar el sueño. Podría seguir en él, claro, por inercia, podría seguir levantándose temprano y gastar su energía buscando la manera de atraer más clientes, y lo haría bien, como hasta ahora, pero sin aportar nada. No podría alzar la voz para presentarse, no hay nada que presentar, un hombre más, un sistema nervioso más que mantiene su entorno, pero que no es imprescindible, que no está, que no emana vida; está en la frontera entre la manifestación y la ausencia. Consciente pero inoperante. Por eso ha resuelto morir. Read the full story »
Esta crónica no tiene la finalidad de herir susceptibilidades, ni tirarle a nadie, es la realidad de lo que aconteció esa noche del 11 de mayo
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